Misery, Stephen King

Misery, de Stephen King

Stephen King tendrá siempre un puesto privilegiado en las listas de ventas del género de terror. No es extraño, pues sus libros son de gran calidad y las historias… bueno, digamos que son buenas. El caso de Misery, a su manera, es igual pero distinto.

En este caso, Stephen King nos trae una historia donde las obsesiones, las paranoias y la mala suerte van de la mano. En Misery leeremos la historia de Paul Sheldon y de cómo toda su vida cambió cuando conoció a Annie Wilkes.

Y aquí estoy yo: inmóvil y con una loca

Siempre hay un poco de fantasía en las historias de Stephen King. Siempre hay una realidad mágica en la que uno o más protagonistas se van hundiendo hasta tocar con el terror, con lo sobrenatural. Misery, en cambio, es la historia de un escritor estadounidense que, tras un sufrir un accidente, cae en las manos de una loca. No hay fantasía, más allá de ciertos matices en el final.

Lo más increíble de esta obra es que esta vez leemos algo que no se aleja tanto de nuestro mundo. Las casas que nos rodean están erigidas en paredes, y detrás de ellas hay personas, pero no sabemos más; esa es la premisa más profunda de esta historia. Paul Sheldon comprueba por sí mismo cómo hay gente perversa, y nosotros sufrimos junto a él.

Pero, de hecho, ¿por qué da tanto miedo?

David Lynch es un director de cine inmensamente reconocido, y eso que no tanta gente ha visto sus películas, y mucha menos las ha entendido. Una de las premisas del cine de Lynch es mostrar la realidad perversa que hay detrás de la vida cotidiana estadounidense. Profundiza en los personajes que conforman esos pueblos aparentemente sencillos y buenos, con niñas de mofletes sonrosados, niños divertidos e inquietos, hombres trabajados y amas de casa, y, luego, lo destripa.

De una manera muy similar, Stephen King crea a Annie Wilkes. Ella solo es una enfermera, aparentemente en paro o retirada, que disfruta con las novelas de Paul Sheldon como otras tantas mujeres de su edad. No obstante, la cosa cambia cuando descubre que su querida Misery Chastain, protagonista de estas novelas, muere en la última entrega, pero… tiene a su escritor para corregir esto.

El personaje de Annie existe como un villano claro, casi prototípico, pero tan natural y real como la vida misma. No da miedo por lo que pueda hacer, porque cualquier podría, sino por lo imprevisible que es y, además, por la situación de vulnerabilidad del protagonista. Hacia el final veremos cómo la figura de Annie Wilkes se transforma en un símbolo más perverso, más maligno e inmortal en sí mismo. Dudaremos, dudaremos, dudaremos…

El terror es mucho más que sustos y seres sobrenaturales

De las novelas que he leído de Stephen King, esta es la que más miedo  me ha dado. Ha sido en el momento en que me he imaginado en la situación de Paul Sheldon, cuando te das cuenta de que no es tan difícil imaginar eso, y que cosas peores han pasado.

Misery crea un ambiente de tensión, de incertidumbre y, sobre todo, de confusión. La mayor parte de la novela se desarrolla en una habitación polvorienta y asquerosa, con una ventana y poco más. Además de Paul Sheldon, solo está Annie, quien viene a verte, te da tus medicinas, comida… Y eso incluso da más miedo.

La incertidumbre, entonces, se convierte en un maravilloso juego entre el autor y el lector. Un detalle que me encanta es que sabemos lo mismo que el protagonista. Cada vez que entra Annie la miramos con desconfianza, porque no sabemos qué hará esta vez, cómo nos castigará. Al final, se te queda, de verdad, una sensación de que estás atrapado, casi claustrofóbica.  

Pero qué quiere decir Stephen King

Cuando King decidió darle un descanso al género de terror y rebuscar en otros géneros para variar su literatura, el público no solo no lo comprendió, sino que lo acosó a cartas —los tuits de la época. Así las cosas, no me parece tan extraño que su reacción fuera escribir Misery, la historia de un escritor superventas atrapado por una fan que cree saber más que él.

Por tanto, no creo que se pueda decir nada nuevo sobre el tema central de esta novela, que es el escritor frente a su público, sus lectores. Ya no solo la crítica toma un papel crucial en el autoestima del escritor frente a su libro, sino también los lectores están ahí, lapidarios o aduladores.

La realidad, para muchos autores, es que el libro deja de ser del escritor en cuanto llega a las librerías. Digamos que lo abandonan. Ahora bien, la percepción de Stephen King, aunque quizás sea similar, es que él seguirá escribiendo, pero lo que él quiera. Me parece justo.

¿Debería leer Misery?

No lo hagas si no quieres sufrir o si eres claustrofóbico. Tampoco lo hagas si tienes miedo a los médicos o a las enfermeras, o si no te gusta la sangre, o si… Vale, si te gusta el género de terror —por cambiar el modo de enunciación—, lee Misery.

Hay quien dice que Stephen King es uno de esos autores de best seller, que no aporta nada a la historia de la literatura, etcétera. La verdad sea dicha: escribe realmente bien, y de una manera ingente, lo que todo el mundo envidia. Sus novelas son magníficas por lo general. Son lecturas ligeras no por su sencillez, sino porque están bien escritas, te llevan a donde te tienen que llevar y miden muy bien el ritmo para hacerlo.

El caso de Misery no es una excepción. Es de un tamaño medio, incluso breve, para lo que suele escribir su autor, pero te lleva por un camino incierto, sinuoso y peligroso. Tendrás pena por Paul Sheldon y odiarás a Annie Wilkes. Y, para qué mentir, no volverás a dormir igual una vez leas Misery.