Lauburu, Nahikari Diosdado

Lauburu, de Nahikari Diosdado

Las brujas siempre dan para historias entretenidas y mágicas; pero si son vascas, todavía más. Este es el caso de Lauburu, la novela corta de Nahikari Diosdado que nos lleva a la vida de tres brujas, amigas y compañeras, por sobrevivir al futuro y, sobre todo, al pasado.

No es la primera vez que Nahikari Diosdado —esa autora con un nombre que es imposible que no sea un pseudónimo— aparece por estos caminos. Ya lo hizo con Mamá, el cerdo me mira mal, y en esta ocasión he tenido el grandísimo placer de ver el potencial de esta escritora para historias más extensas —ojalá no acabaran— que guardan un no sé qué entre sus páginas.

Brujas vascas, folclore y un pasado oscuro

No es fácil analizar un libro como este, breve aunque intenso. Hace ya bastante que lo leí y vengo un poco tarde a escribirle una necesaria reseña, porque lo vale. El caso es que aún queda en mi mente la impronta de sus tres protagonistas y el halo de misterio, humor y oscuridad contenida que lo envuelve.

Lauburu cuenta, a grandes rasgos y sin detenerme en destripar lo importante, la historia de tres brujas inmortales. A lo largo del tiempo han ido teniendo vidas distintas, muriendo y naciendo. Solo esta vez, en nuestro momento histórico actual, nuestro presente, se reencuentran y unen sus vidas una vez más. Más que una simple amistad, aparecerá en ellas el amor, la familiaridad y la oportunidad, sobre todo, de compartir ese secreto que las une.

De fondo queda, por supuesto, la Inquisición española —a la que nadie espera— y ¿otra bruja más? Como veis, el mayor atractivo de la trama es la intriga y el carisma de estas brujas. Hay un secreto que poco a poco se irá desvelando.

Seguidme a la historia de tres amigas unidas por un secreto

Como ya he comentado, el centro de la intriga de Lauburu es ese pasado que une a las tres brujas. Ahora bien, otro de los grandes atractivos del libro es la personalidad de ellas mismas y cómo evolucionan ya no solo en la historia, sino en los sucesos anteriores a la narración.

De tal manera, ya vemos cómo no es la primera vida que tienen y cómo han muerto y han vuelto a reencarnarse más de una vez. Esto lleva a que miren el mundo de una manera totalmente distinta. Ahora que se encuentran en un nuevo presente, el nuestro, repleto de avances sociales y tecnológicos, se tienen que adaptar y, de paso, aprovechar las oportunidades que tienen. De ahí surgiría el reencuentro entre ellas y una relación amorosa impensable en otros tiempos que habían vivido.

Otro de los detalles que más llama la atención de Lauburu es la concepción de las brujas que plantea Nahikari Diosdado. En multitud de películas, libros y demás objetos de entretenimiento o arte hemos visto adaptaciones de este tipo de personaje tan recurrente en la ficción mágica o fantasía. El caso es que, más allá de enseñar a unas brujas bondadosas o normales a todos los efectos, tenemos aquí a unas brujas vascas.

Si no me equivoco, y si no he leído mal el texto final del libro, uno de los objetivos de Nahikari Diosdado es presentar el folclore vasco, donde se encuentran también los ritos y planteamientos relacionados con la brujería y que, pese a los necesarios parecidos, sí que presenta diferencias con la concepción más tradicional o tópica.

Esto me parece magnífico y enriquecedor. Ya no solo en Lauburu vemos este concepto, sino también, en cierta manera y si no me equivoco, en Mamá, el cerdo me mira malque ya hemos reseñado— y, según tengo entendido, en libros posteriores de la misma autora.

Pero ¿este es otro libro de terror?

Cuando hablo de terror en la literatura me encuentro con el problema de que no entiendo tanto del tema, pese a que adoro el género y lo disfruto —como fue el caso de Misery, de Stephen King—. Pero ¿qué hace bueno a un libro de terror y qué lo hace distinto al resto?

La verdad es que el ambiente de Lauburu se deja llevar por la intriga y por el humor sencillo y cotidiano. No obstante, pese a la apariencia de ingenuidad —para lo esperado de este género—, sí existen unas escenas narrativas puramente de terror.

Así es, a lo largo de libro se introducen secuencias narrativas que hablan de una historia, del pasado, y que se irán completando mediante fragmentos. Son estos momentos los que contienen la verdadera esencia del terror oculto en Lauburu.

La clave, a mi parecer, está en el contraste de la trama predominante, más sencilla y distendida, con estos fragmentos. Esta elección narrativa no hace sino aumentar la tensión de los pasajes dedicados al pasado y volverlos más oscuros, terroríficos y, en ocasiones, gore.

¿Debería leer Lauburu?

No puedo negar que tanto el género de terror en sí como esta autora me llevan a ser más parcial de lo que intento ser. Cuando un escritor te alcanza, ya no puedes esquivarlo, y entonces no te queda otra que seguir leyendo su obra y esperar que se mantenga en la línea, mejorando y siempre creciendo.

Pero intentemos ser imparciales y objetivos. Lauburu es una historia de terror, breve, de brujas vascas y con la Inquisición de por medio. Sus puntos fuertes son la innovación e intento de mostrar un folclore poco reconocido para gente ajena a él, y también quede ahí el uso de la intriga y de la técnica narrativa del fragmento.

Más allá de esto, si buscas una buena historia y pasar ratos malos y buenos junto a estas personajes tan simpáticas, mejor será que vayas a leerte Lauburu ya.