Hijo de Equile, Lorzagirl

Hijo de Equile, de Lorzagirl

El humor inteligente tiene muchos y grandes adeptos, así como autores que lo desarrollan realmente bien. Ahora, el humor absurdo y tonto siempre será mejor; porque no hay nada como imaginarte un mundo, llenarlo de descarados imbéciles y darles aventuras.

Una cosa así nos propone Lorzagirl —apodo artístico de Angela Porras— en Hijo de Equile, el primer capítulo o volumen de su obra Crónicas Funestas. ¿Te animas a entrar en este mundo?

Humor con influencias de Terry Pratchett

Lo que nos propone Lorzagirl en Hijo de Equile es la desventura continua que Coso Abripio, un muchacho feo y más bien ingenuo —y me quedo corto—, sufre después de quemar su casa con su familia dentro y fugarse con el dinero y un burro terco y pedorro.

Suena bien, ¿verdad? Durante su viaje nos iremos encontrando con personajes peculiares, llenos de defectos, y que querrán aprovecharse de la ingenuidad de Coso.

Hasta ahí quiero avanzaros la historia. Todavía le vendrán más cosas encima. Nuestro buen amigo Coso, con su pizca de maldad y mala suerte, acabará metiéndose en unos buenos embrollos. Pero es que él solo quiere llevar una mejor vida y que no le pillen; porque el asesinato no está muy bien visto, y menos cuando usas cerillas.

Y sí, no puedo negarlo: me recuerda infinitamente al tipo de humor de Terry Pratchett y a sus personajes. Por supuesto, ya solo con eso me ha ganado desde el principio, porque no es extravagancia por extravagancia; aquí hay un poco más de método.

Parece una tontería, pero detrás de Hijo de Equile hay una crítica continua y oculta hacia… bueno, hacia todo, ¿no?

Hasta aquí hemos llegado con mi mala suerte

El mundo que vive Coso está realmente lleno de caraduras y sinvergüenzas, y la verdad es que él es uno de ellos. No deja de ser, en realidad, una muestra completa de la vida cotidiana a través del filtro del humor. Todos los días nos encontramos a personajes así, a gente que habla sin pensar o que directamente no piensa.

La realidad es un poquito eso: surrealista

¿La guerra tiene algún sentido? ¿Y todas esas rivalidades entre unos y otros? Una de las críticas profundas de Hijo de Equile es la sensación que muchos podemos tener, o habremos tenido, cuando nos encontramos en medio de todo y no pintamos nada.

Hasta aquí llegara esa gente poderosa o que lo tiene todo controlado. Te explican que esto es de tal manera, que pagues para esto y que tu burro vale más de lo que parece, porque es así.

Así las cosas, si nuestro mundo es surrealista, el de Coso no podía ser de otra manera. Ahí radica parte de su magia.

¿Y cuál es el color de la magia?

El que haya tenido curiosidad o ya lo supiera de antemano sabrá el origen del nombre de este blog. También el logo va por ahí, por ese mismo mundo que no es más que una versión caricaturizada del nuestro.

Quizás en ello radique el color de la magia: vernos a través de ese espejo deformado que nos devuelve la mirada. Esto mismo lo hemos visto planteado en infinidad de autores. Sin ir más lejos, es la base de Humo y espejos, de Neil Gaiman, que ya he reseñado.

Lorzagirl, a mi parecer, busca esa caricatura sencilla para mostrar la mediocridad y los imposibles de la vida cotidiana. De hecho, Coso somos nosotros; aunque no creo que nadie lo quiera admitir. La vida, en cambio, es ese burro terco que nos lleva a ninguna parte.

Tantas vueltas para llegar a…

Si me detengo a reflexionar tanto es porque Hijo de Equile es especialmente breve. Dentro de poco —a fecha de esta reseña—, habrá terminado el verkami para publicar el tochaco de Crónicas Funestas, que me agenciaré en cuenta pueda.

Claro, tiene un problema: no da para demasiado. Pero debo admitir que he disfrutado mucho con Hijo de Equile. Además, también sigo a Lorzagirl en Twitter. Muchos de sus tweets poseen ese mismo humor cotidiano. Por eso era necesario traer este libro a Tinta Octarina.

Pero, oye, ¿qué tal se lee esto?

A veces me gusta volver sobre ciertas imágenes. Este es el caso: imagina un burro terco y apestoso. Súbete a él y deja que te lleve a donde él quiera. Eso es Hijo de Equile, una aventura sin ningún sentido.

Pero está bien escrito, debo admitirlo. Escribir humor —sobre todo cuando está cargado de ironía— es más complicado de lo que parece. No es solo meter tres o cuatro chistes por línea, sino que hay que llevar al lector por un camino sinuoso, a veces impracticable, hasta que llegue a un charco de barro que quizás en otra época era un castillo de arena. Es decir, hay que darle sentido al sinsentido para que sea… en definitiva, la sinrazón razonada.

A lo que iba. Creo que Lorzagirl es correctora, o maquetadora… Es madre… Sí, eso sí. Trabaja en cosas editoriales y tiene a dos hijos —¿no había un tercero?— y un gato y un marido. Eso da material.

Lo mejor es que está bien escrito. No echo nada de menos ni de más. Cada línea está donde debería y cada palabra esculpida como en roca, aunque es papel en realidad. No tengo quejas.

¿Debería leer Hijo de Equile?

Ahí ya depende de ti. Está a buen precio en Lektus, y quizás en otras tiendas. Pronto, creo, saldrá en librerías con el resto de capítulos que, seguro, serán impresionantes y muy legibles, especialmente legibles. Entretanto, yo os aconsejo que le echéis un vistazo a Hijo de Equile y os dejéis cautivar por su locura, sus aventuras y sus burro.