A la sombra de mi sombra, Virginia Buedo

A la sombra de mi sombra, de Virginia Buedo

No puedo negar la fascinación que tengo por la editorial Cerbero. Como otras tantas veces, esta marca es sinónimo de calidad; y con A la sombra de mi sombra, Virginia Buedo demuestra que la editorial sabe por qué narrativa apostar.

Qué encontramos en A la sombra de mi sombra

A la sombra de mi sombra es una novela corta en la que su autora, Virginia Buedo, nos propone un concepto muy particular: ¿y si nuestras sombras variaran según nuestras propias preocupaciones, temores, recelos…? Esas cargas pesadas y fastidiosas que todos guardamos se metamorfosean en figuras oscuras que se extienden desde nuestros pies hacia atrás.

El protagonista de esta novela, Jon, es capaz de ver las sombras de cada persona desde que hizo un trato en el Axis, una dimensión a medio camino de la nuestra y de otra que desconocemos. Su misión, entonces, es la de vigilar las sombras de las personas de su ciudad para que no se descontrolen.

Y así es hasta que aparece Zenón con su sombra de más de dos metros.

Una historia contenida que llega al alma

A decir verdad, ya conocía la premisa y parte de la historia de A la sombra de mi sombra por el podcast de La biblioteca olvidada. Aun así, no quita que haya disfrutado verdaderamente de esta novela.

Por un lado, la premisa central es inquietantemente ¿novedosa? Nos presenta, como tantas novelas de ciencia ficción, las normas de ese mundo particular, que no es tan distinto del nuestro después de todo. No obstante, desde la sencillez de esta idea de las sombras como materialización de aquello que ocultamos dentro, es capaz de extender una trama breve, aunque intensa, y que se detiene en temas ciertamente delicados.

Aunque, por otro lado, no hay que dejar de lado su propia extensión. Como ya he comentado, es muy breve: 188 páginas en formato de bolsilibro. Este detalle, que a según qué lector no le gustará, no le resta ni un ápice de mérito; pues en el breve transcurso de las páginas es capaz de colocarnos una historia muy bien estructurada, llena de tensión y con un final…

Ahí queda el mayor mérito de la autora, y de otras tantas que publica la misma editorial. Virginia Buedo nos recrea con esta historia tan intensa como fresca. En la sencillez de sus diálogos y de sus personajes —escasos, porque no hacían falta más— recae el valor de A la sombra de mi sombra.

Virginia Buedo refleja aquí los trastornos mentales o psicológicos

Uno de los pirales de la editorial Cerbero, según creo, es dar preferencia a autoras y a historias con un componente LGBTI y, como tantas veces han demostrado, que profundizan en enfermedades mentales.

No creo que os destripe mucho si os digo que estas sombras son una metáfora especialmente visual de la depresión, de la ansiedad, de la angustia y, en general, de todas las cargas mentales que arrastramos con los años.

El tratamiento que hace de estas Virginia Buedo es perfectamente adecuado; no frivoliza ni se detiene de manera innecesaria. Solo lo deja ahí, para que lo recojamos.

Por su parte, el personaje de Enzo es la personificación de esas personas que deciden, por un motivo o por otro, no exteriorizar su carga. A medida que su sombra crece, Jon —el protagonista/narrador— se da cuenta de que el agotamiento y el hartazgo se hace patente en su rostro y en su cuerpo.

Un detalle: las gemelas

La verdad es que no quisiera, ni puedo, extenderme mucho en reseñar A la sombra de mi sombra. Como bien sabes, no soy fan del spoiler y lo rehúyo con todas mis fuerzas para que puedas disfrutar, tanto como yo, la obra que en cada caso reseño.

En este caso, que no es distinto, me permitiré un minidestripe, muy insignificante. Se trata de un detalle que me llamó la atención y que demuestra, según lo dicho antes, que una obra no es mejor porque tenga más páginas. Lo bueno dos veces breve, como dicen.

El personaje —más bien personajes— de las gemelas, Laura y Camila, tiene la particularidad de que tienen una única sombra con dos cabezas. Parece una tontería —y quizás lo sea—, pero sí que me gustó este detalle, tan aferrado al motivo o tópico de la unión mental de los gemelos.

Dejando la ciencia a un lado, creo que hay un cariño especial en el tratamiento hacia estas dos chicas. Ya no solo aparecen cargadas de carisma, sino que Virginia Buedo se detiene en ahondar un poco en la personalidad de ambas muchachas.

Ahí vemos cómo cada una es distinta, pese al parecido clónico, y es esto lo que provoca esa sombra bicéfala de cabezas enfrentadas.

Otro detallito, quizás más insustancial en comparación con el anterior, es la orientación sexual de nuestro protagonista, que es homosexual —o bisexual, a falta de más señas—. Esto, además de visibilizar, da pie a una nueva prueba en contra de aquellos ignorantes que hablan de la actual inclusión forzada.

Este factor, este detallito de carácter, aunque importante hasta cierto punto para la trama, no hace sino darle más profundidad a Jon y Enzo. No hay más.

¿Debería leer A la sombra de mi sombra?

Como siempre, creo que mi opinión ha quedado bastante clara para cuando llegamos a este punto obligado de cada reseña.

A la sombra de mi sombra es una novela realmente buena, y admito que me gustaría volver a ella más adelante, o incluso agradecería una secuela u otro tipo de novela que partiera del mismo mundo y de ciertas ideas que contiene.

Desde ahora, te pido, amable lector, que le eches un vistazo —como haré yo— a lo que Virginia Buedo tiene que decirnos en los libros, y, ya de paso, como visita obligada, acércate a leer A la sombra de mi sombra.